Demetrio G. A.
Demetrio G. A. es hijo de la maestra Josefina Aguilar, una de las cinco hermanas Aguilar, cuya obra se ha exhibido en México y en Estados Unidos. Demetrio tomó el arte del barro rojo que aprendió de su madre y lo hizo suyo. Desde los 12 años empezó a darse a conocer ganando premios de alfarería en Oaxaca y en la Ciudad de México. Tras una experiencia cercana a la muerte a los 17 años, desarrolló una relación peculiar con ella —mitad respeto, mitad burla— que desde entonces ha incorporado a su obra. Combinando la tradición de su familia con sus propias innovaciones y hallazgos en la textura, Demetrio crea fantásticas «muñecas y muñecos» hechos a mano, con interpretaciones personales de temas religiosos, culturales y familiares. Busca el equilibrio en sus piezas a través de un yin-yang de elementos simbólicos, fusionando a menudo la vida y la muerte, el bien y el mal, y preguntas sobre el inframundo y el cosmos. Su obra, en ricos tonos ocres, está detallada con paciencia y cariño, y compone narrativas entre lo antiguo y lo nuevo. Demetrio y su obra han recorrido museos y universidades de México y Estados Unidos, entre ellos el National Museum of Mexican Art de Chicago y el Museo Nacional de Culturas Populares de la Ciudad de México.
Demetrio G. A.
Demetrio G. A. es hijo de la maestra Josefina Aguilar, una de las cinco hermanas Aguilar, cuya obra se ha exhibido en México y en Estados Unidos. Demetrio tomó el arte del barro rojo que aprendió de su madre y lo hizo suyo. Desde los 12 años empezó a darse a conocer ganando premios de alfarería en Oaxaca y en la Ciudad de México. Tras una experiencia cercana a la muerte a los 17 años, desarrolló una relación peculiar con ella —mitad respeto, mitad burla— que desde entonces ha incorporado a su obra. Combinando la tradición de su familia con sus propias innovaciones y hallazgos en la textura, Demetrio crea fantásticas «muñecas y muñecos» hechos a mano, con interpretaciones personales de temas religiosos, culturales y familiares. Busca el equilibrio en sus piezas a través de un yin-yang de elementos simbólicos, fusionando a menudo la vida y la muerte, el bien y el mal, y preguntas sobre el inframundo y el cosmos. Su obra, en ricos tonos ocres, está detallada con paciencia y cariño, y compone narrativas entre lo antiguo y lo nuevo. Demetrio y su obra han recorrido museos y universidades de México y Estados Unidos, entre ellos el National Museum of Mexican Art de Chicago y el Museo Nacional de Culturas Populares de la Ciudad de México.