Xaquixe
En el valle de Etla, donde el fuego se vuelve lenguaje, nació Xaquixe. Fundado en 2002 en Oaxaca por Cristian Thornton y Salime Harp, este taller es hoy un referente pionero del vidrio soplado artesanal y sustentable en México. Su nombre viene del zapoteco y evoca su origen profundo: un lugar donde se encuentran la tradición, el paisaje y la experimentación. Desde sus inicios, Xaquixe se ha comprometido a transformar el vidrio no solo en objetos, sino en una práctica consciente. El 97% de su materia prima es vidrio reciclado, combinado con una pequeña proporción de aditivos que permiten la transparencia y el color, y dan vida a piezas únicas e irrepetibles. El fuego, elemento central de su proceso, también se replantea. Sus hornos alcanzan temperaturas de hasta 1,200 °C y funcionan con aceite de cocina usado que recolectan en restaurantes de la zona, transformando un desecho cotidiano en energía creativa. En Xaquixe se crean objetos utilitarios y decorativos: vasos, jarras, lámparas y botellas de diseño, algunas para marcas icónicas como Mezcal Los Danzantes. Cada pieza lleva la huella del trabajo humano, el pulso del vidrio caliente y una visión que une arte, diseño y responsabilidad ambiental.
Xaquixe
En el valle de Etla, donde el fuego se vuelve lenguaje, nació Xaquixe. Fundado en 2002 en Oaxaca por Cristian Thornton y Salime Harp, este taller es hoy un referente pionero del vidrio soplado artesanal y sustentable en México. Su nombre viene del zapoteco y evoca su origen profundo: un lugar donde se encuentran la tradición, el paisaje y la experimentación. Desde sus inicios, Xaquixe se ha comprometido a transformar el vidrio no solo en objetos, sino en una práctica consciente. El 97% de su materia prima es vidrio reciclado, combinado con una pequeña proporción de aditivos que permiten la transparencia y el color, y dan vida a piezas únicas e irrepetibles. El fuego, elemento central de su proceso, también se replantea. Sus hornos alcanzan temperaturas de hasta 1,200 °C y funcionan con aceite de cocina usado que recolectan en restaurantes de la zona, transformando un desecho cotidiano en energía creativa. En Xaquixe se crean objetos utilitarios y decorativos: vasos, jarras, lámparas y botellas de diseño, algunas para marcas icónicas como Mezcal Los Danzantes. Cada pieza lleva la huella del trabajo humano, el pulso del vidrio caliente y una visión que une arte, diseño y responsabilidad ambiental.