about Jose
Desde los seis años, José aprendió a modelar su imaginación jugando con barro. Fabricaba sus propios juguetes mientras su madre “criaba” cántaros, apaxtles y pichanchas para truequear en el mercado local. Una vida entera trabajando el barro lo convirtió en “Maestro”, y ahora sus hijas han seguido sus pasos con José como guía. Han aprendido observando las cantidades de material, el tiempo de quema en el horno y el secreto para ennegrecer las piezas. El Maestro José disfruta creando nuevos diseños y las piezas que piden los clientes más exigentes. Acepta cualquier adversidad o tropiezo que surja en su trabajo y lo resume en esta frase: “El barro es como la vida misma; si la pieza se cae o se rompe, la vuelves a levantar”. Para Don José, ser artesano es un don con el que se nace, y lo confirma diciendo: “Alfarero a tus cántaros. Cada artesano debe trabajar lo suyo, cada quien con lo que Dios le ha dado permiso de hacer, y así las cosas buenas saldrán”. El taller de la familia López Aragón es una fachada más en San Bartolo Coyotepec, alejado del centro, sin ningún letrero que indique que ahí la tradición sigue viva. Si tocas el portón verde, dos jóvenes te abrirán, y al entrar verás a Don José sentado sobre trapos llenos de barro extendidos en el suelo, con una almohada en el pecho, raspando un cántaro gris con sus grandes manos, retirando el exceso y alisándolo. Dos perros también saldrán a saludar, y la familia te contará lo travieso que es “Churro” y cómo no deja trabajar a su dueño hasta altas horas de la noche. A lo lejos se escuchará música anunciando una fiesta, y Don José te narrará historias interminables sobre las tradiciones de su pueblo y los avances ecológicos que han logrado.



















